“Métodos efectivos que nos dirigen a una experiencia directa de la mente”, responde Lopön Tsechu Rinpoche, uno de los maestros con mayor experiencia que ayudó a establecer el Budismo Tibetano en occidente durante más de diez años, hasta su muerte.

Las enseñanzas de Buda son como un diamante, inmutable en su naturaleza y sin embargo capaz de reflejar el color de la superficie donde se coloca. De esta forma, sin perder su esencia, las enseñanzas se han adaptado a las condiciones culturales de los distintos tiempos y sociedades. Las enseñanzas fueron transmitidas por primera vez en India durante 1500 años y después en Tíbet por otros 1000 años. Hoy en día, la visión budista ilimitada del Camino del Diamante (Vajrayana) y sus métodos resultan cada vez más atractivos a las personas independientes e instruidas de occidente.