Pedro Gomez fundador Karma Guen

Una entrevista realizada a Pedro Gómez por M. Eugenia Merelo en Málaga, España para www.diariosur.es La cual fue publicada el 23-01-2011.

Pedro Gómez es un antiguo fraile agustino y creador del centro budista Karma Guen de la Axarquía (San Martín del Castañar, Salamanca, 1948). Promotor del Camino del Diamante del Budismo Tibetano, escuela que desarrolla las cualidades y riqueza de la mente.

Ha levantado la mayor Gompa de España donde pueden meditar dos mil personas.

Para llegar al centro budista Karma Guen hay que subir cinco kilómetros de carretera de montaña con poco asfalto. Sierra Tejeda, la Maroma, el boquete de Zafarraya y el mar enmarcan este espectacular escenario de la Axarquía. La antigua Aldea Alta es hoy un centro budista en el que llegan a concentrarse para meditar y seguir los cursos hasta tres mil personas procedentes de países europeos, asiáticos y de las dos américas. Sobre el centro, uno de los más importantes de Europa, la Stupa, monumento que simboliza la doctrina budista, en la que cada parte representa elementos cósmicos. Bajo la aldea, la gran Gompa o sala de oración. Allí se guardan más de 300 textos budistas y los alumnos estudian tibetano y sánscrito. Cada piedra y cada idea se han movido con la energía y la economía de un antiguo fraile agustino.

  • De la fe cristiana a promotor del budismo, ¿qué crisis le llevó a la revolución?
  • Cuando ya estaba ordenado y estudiando Teología, vi que se contradecían mucho los dogmas y la Biblia. No tenían sentido muchas de las cosas. No la doctrina de Cristo, que es bien clara, amar al prójimo como a ti mismo; es lo único que dijo él, el primer mandamiento que dio. Pero las contradicciones me hicieron pedir la dispensa papal y salirme.
  • Una especie de reencarnación.
  • Algo así. Mi familia era pobre y éramos 14 hermanos. Cuando tenía diez años llegó un fraile al pueblo y en la escuela preguntó quién quería ser maestro, quién torero. Y yo levanté la mano para torero. Pero cuando preguntó quién quería ser fraile y cura, yo también levanté la mano. Fue una cosa instintiva. Con diez años entré en el seminario. Hice el bachillerato. A los 15, hice el noviciado en El Escorial. Luego los votos y las órdenes menores. A los 20 decidí salirme.
  • ¿Se liberó?
  • Cuando Pablo VI me concedió la dispensa era el hombre más feliz del mundo. Cuando dejé la Iglesia, cantaba por la calle.
  • ¿Y entonces llegó el budismo?
  • No. Primero me marché a Copenhague. Allí conocí a mi mujer, Dorrit. Empecé lavando platos en los restaurantes. Luego fui camarero. Y luego empecé a montar restaurantes que iban mal, los levantaba y luego los vendía. Me fueron bien las cosas y ese dinero me ha servido para Karma Guen.
  • ¿Y quién le descubrió a Buda?
  • Encontré un libro sobre el budismo y me identifiqué totalmente. Empecé a tener muchas experiencias. Yo no quería ser budista, ya había tenido suficiente experiencia religiosa y no quería nada de ningún dios. Luego conocí al lama Ole Nydahl y a su esposa Hannah. Fue él el que me puso en esta vida, el que me enseñó la fuerza que tiene la meditación dentro del Camino del Diamante. Con él hice mi primer viaje al Tíbet.
  • ¿Mejor la paciencia budista que la resignación cristiana?
  • No la paciencia budista, sino lo que Buda dio, lo que es la finalidad de las enseñanzas que dio. La ausencia del sufrimiento, la iluminación.
  • ¿Y cómo liberarse del sufrimiento?
  • Lo dijo bien claro Buda. La ignorancia es la base. Hay que llegar a la sabiduría. Y eso se hace a través de la compasión y la meditación. Él dio los métodos. Buda dio 84.000 formas distintas para salir del sufrimiento y conseguir la iluminación. Para salir del sufrimiento el camino es la meditación.
  • Si Buda dejó 84.000 métodos para salir del sufrimiento, ¿cómo es que ninguna farmacéutica o multinacional los ha patentado para hacer caja?
  • Ja, ja. Porque el sufrimiento es individual. Lo que para uno es sufrimiento para otro no lo es.
  • Entonces, el apego, ¿es el mejor aliado del sufrimiento?
  • Sí, el ego, claro. Y eso es lo último de lo que uno se libera. Cuando uno se libera del apego, del ego, y ya no hay una diferencia entre yo y tú, lo dualístico termina, entonces es cuando se consigue la felicidad.
  • Si la felicidad es una disposición de la mente y no depende de las circunstancia. ¿Por qué nos resistimos tanto?
  • Porque no estamos bien informados. Por lo que nos enseñan desde que somos pequeños. Nos hacen infelices. Tantos anuncios de tantas cosas en la televisión o en las calles hacen que la gente tenga deseos que realmente no les son necesarios. Y eso es lo que te hace infeliz. Uno se refugia en cosas que no tienen un valor espiritual. Lo material no da la felicidad.
  • Complicado salir de ese refugio cuando occidente funciona como un gran escaparate.
  • Lo vemos así por los intereses económicos y políticos. Pero en occidente es realmente donde más hospitales hay, donde más organizaciones benéficas hay, donde la gente paga impuestos para que todos tengan. Y eso no ha sido en oriente, ha sido en occidente donde ha comenzado. Y es en base también a lo que dijo Cristo, amar al prójimo. Una de las grandes cosas que ha hecho la Iglesia es la labor humanística, donde el budismo quizás no llega, porque en el budismo tienes que ser tu primero para poder ayudar a los demás. Si eres ciego no puedes ayudar a otro ciego. Primero tienes que ver.
  • Además de meditar, ¿qué más se puede hacer para alcanzar una mente iluminada?
  • Ayudar a los demás en lo que uno pueda. Desarrollar lo que dijo Cristo: la compasión. Se ha hecho muy bien en occidente. En Europa es lo que mejor se ha hecho. Y es lo único que dijo Cristo. El no dio mandato de un dogma u otro. Dijo: amaros los unos a os otros como os amáis a vosotros mismos. Y esa es una de las dos grandes metas que hay en el budismo, que la compasión y la sabiduría.
  • Si acumulamos karma, ¿qué ha hecho esta sociedad en vidas pasada para que le esté cayendo la que le está cayendo?
  • No nos está cayendo nada tan malo. La sociedad está mejor que en el pasado. No podemos mirarlo de una manera pesimista. Tenemos valores muy grandes hoy en día. El karma es causa y efecto. Si tú haces el mal vas a acumular energías que cuando renazcas otra vez te van a poner en condiciones peores. Si yo pongo dinero en el banco, tengo dinero positivo. Pero si empiezo a sacar, tengo dinero negativo. Así es el karma, si tu acumulas acciones buenas, buenos pensamientos, buenos méritos, cuando renazcas, tienes positivo. Yo creo que el karma de la sociedad hoy día es bueno. Solo hay que ver que la gente tiene felicidad. Simplemente, la gente mira mucho a lo material.
  • ¿No hay demasiado estrés y depresión?
  • Porque hoy día la gente tiene tiempo para pensar. Y eso da ansiedad, problemas psicológicos. Antes no había ese tiempo, uno tenía que sobrevivir. No tenía lo material y había que estar buscando pan y agua, ropa, cosas para que la familia sobreviviera. Y no había tiempo para pensar. Hoy día eso está resuelto. La mente busca cosas que se te ofrecen, cosas bonitas que están en los anuncios, por eso viene la agonía.
  • ¿Por qué nos resulta tan fácil vivir en el pasado o en el futuro y nos cuesta tanto vivir el presente?
  • Tendríamos que vivir en el presente. Es una enseñanza de Buda: hay que ser conscientes en el presente.
  • ¿Y cómo estar aquí y ahora?
  • Con la meditación. La meditación desarrolla en uno el ser consciente, siempre en el momento. Y te habitúa a no tener expectativas de nada. Buda consiguió debajo del árbol estar completamente consciente en el presente. Cuando estás en el presente se te abre la mente.
  • ¿Usted ha encontrado el significado de la vida?
  • Para mí el significado de la vida es salir del sufrimiento. Yo tuve suerte con los negocios en Dinamarca y económicamente. Mi significado de la vida es tratar de ayudar a los demás, si puedo, en todo lo que pueda. Por ejemplo, he creado Karma Guen para que la gente tenga condiciones para dedicarse a la meditación y al estudio personal.
  • ¿Qué espera encontrar después de la muerte?
  • La esencia de la mente. El espacio sin límites, donde no hay ningún obstáculo, donde no hay ninguna noción dualística, donde el ego ya no existe, desaparece.
  • ¿A qué le tiene miedo?
  • Miedo, miedo, nunca he tenido. Siempre he sido una persona muy lanzada, no me he cortado con nada y me he arriesgado siempre. Y con el budismo y la meditación, el miedo lo he perdido. Tengo miedo a la hipoteca de cada mes. Pero eso no es miedo; el verdadero miedo, el que te hace sufrir, es el interior.